sábado, 21 de noviembre de 2015

Pensando en positivo

He decidido darle la vuelta y verlo desde un punto de vista positivo. ¿El qué? mis ganancias con mi novela "Clara dice". Irrisorias, pero no porque no se venda, sino por el porcentaje que me corresponde con la venta, un 5%. Sí, lo habéis leído bien, pero, por si acaso, lo pongo otra vez: un 5%. En  cifras me da para un par de cenas, quizás tres. Desde julio del 2014 a julio del 2015 (las cuentas me llegaron hace poco) se vendieron un total de 251 unidades, entre electrónico y papel. Pues bien, voy a pensar en positivo. Estas cifras significan que cada 1,4 días alguien compraba la novela. Visto así, suena mucho mejor. Es más, desde que se editó en 2009, calculo que esta historia del comisario Trápaga está en unos 1300 hogares, puede que más, lo cual, la verdad, es que me alegra un montón.




jueves, 19 de noviembre de 2015

MENSAJE EN LA BOTELLA (relato)



Arturo se encontró la botella en uno de sus muchos momentos frente al mar. Jubilado hacía años, viudo y con dos hijos a los que veía de San Juan a Corpus, muchos eran los días en los que su mejor ocupación consistía en pasear. “Ojalá sea de esas en las que hay un mensaje”. Y lo había. Con gran ilusión, y algo de torpeza, consiguió acceder al papel sin romper la botella. El papel, viejo y gastado, estaba escrito con letra muy simple, como la de un niño, grande y circular. La emoción con la que encaró el escrito se esfumó en cuanto empezó a leerla. Sintió que se le venía el alma abajo y comenzó a llorar cada vez con más intensidad. Era como si sus lágrimas hubieran estado esperando toda su vida para salir en ese momento, tal era la fuerza y duración de su llanto. Tras varios minutos en ese estado, cogió valor para volver a leer el mensaje en la botella. “Por favor, que alguien ayude a mi mamá, y a mí y a mi hermana. Papá es malo” y bajo esa escueta frase añadía la dirección en la que Arturo había vivido desde que se casara.

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿UN BUEN CURRÍCULUM?

Me llaman la atención estas palabras del siempre mordaz George Carlin


"No somos un buen trabajo. Si esto es lo mejor que pudo hacer dios, pues no estoy impresionado. El ser humano no es algo que esperarías ver en el currículum de un ser supremo, sino  en el de un auxiliar administrativo con mala actitud"


jueves, 12 de noviembre de 2015

EL TÍO GUALDO (relato dedicado a la gran oruga blanca)

El tío gualdo era la bomba. No son mis palabras, sino las de mi hija. El tío gualdo era un crack, añade mi hijo. Un santo, quiere intervenir mi mujer. El tío gualdo era eso y mucho más. A pesar de todos nuestros problemas, a pesar de la desgracia que cayó sobre nosotros, siempre consiguió hacernos sonreír. Personas como él son necesarias en este mundo, y, sin embargo, no abundan, no al menos que a mí me lo parezca. Ojalá hubiéramos conocido al tío gualdo cuando estaba vivo, aunque él dice que entonces hubiéramos sufrido al mayor bribón de la comarca, malhumorado y salvaje. La oveja descarriada de la familia, hacía ya doscientos años. ¿Quién sabe por qué le caímos en gracia? ¿Qué extraño mecanismo se encendió en su corazón para querernos de ese modo? Por supuesto, habitaba nuestra casa desde mucho antes que nosotros y ahí sigue, años después de nuestra marcha forzosa. También a nuestro desahucio acudieron las cámaras, pero el banco fue igual de inclemente. Antes de que entrara la policía, los cuatro echamos una última mirada a la casa. Ahí estaba el tío gualdo, sonriéndonos con orgullo. Vimos en su mirada que se mantendría fiel a su promesa: nadie habitaría su morada salvo nosotros. Y así sigue la casa, deshabitada después de tres compradores que no le pudieron soportar; ahí sigue él, mirando por la ventana, aguardando a que mis hijos pasen delante de la casa a la salida del colegio y puedan saludarse; ahí sigue, esperando a que podamos recuperarnos de la crisis y compremos de nuevo la casa.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Os presento a mis vigilantes literarios. Los tengo a ambos lados del ordenador y vigilan mi calidad literaria al escribir. El de la izquierda es Victor Hugo, que con su mirada furibunda me deja claro que no va a pasarme ni una. El de la derecha no creo que necesite presentación. En cuanto le oigo cargar su escopeta recortada (cosa que hace, por supuesto, con una sola mano) sé que debo de haber cometido algún error y lo busco para corregirlo de inmediato. Formamos un buen equipo.


 

jueves, 5 de noviembre de 2015

MINICRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Él no sabe que yo lo sé. Está frente a mí, saluda al público, que le adora. Su sonrisa de perlas les cautiva. Me mira y cree estar viendo la seguridad que siempre le ofrezco. No sabe que yo lo sé. Se concentra. El público, nuestro público, entiende que debe guardar silencio. Se sienta en su trapecio y vuelve a mirarme. Se balancea. Yo me balanceo en mi trapecio. Es nuestro número más arriesgado. Dará un triple mortal esperando que mis robustas manos le atrapen, como hasta ahora. No hay red.



domingo, 1 de noviembre de 2015

EL POLÍMATA

Thomas jefferson fue el tercer presidente de Los Estados Unidos. Aparte de este pequeño detalle, fue horticultor, arquitecto, arqueólogo, paleontólogo, músico, inventor y fundador de la Universidad de Virginia. 

Cuando en 1962, el presidente Kennedy recibió en la Casa Blanca a 49 ganadores del premio Nobel, les dijo "creo que esta es la colección más extraordinario de talento y del saber humano que jamás se haya reunido en La Casa Blanca, con la posible excepción de cuando Thomas Jefferson cenaba solo"